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miércoles, 7 de septiembre de 2011

SALIR DE NOCHE

 

        No quiero recordarlo, pero esta mesa veteada en donde reposa tu cabello, me lleva a un tiempo azul como la tinta, que insistente trae imágenes de una cocina de blancos azulejos, sillas cromadas, calor de sartenes y una periquera. 

        Cuando estaba prohibido salir de noche al pasillo, el que al final tenía tres escalones que eran puente al jardín de frutas, a la malla de cuidados perros y, al sur, al sendero de lajas y a una puerta, la que daba acceso a los nogales de la abuela. Ahí hice a solas mi casa de cartón, refugio donde escribía mi diario infantil, mientras la otra mano jugaba con unos botones en la caja de metal que tuvo galletas.

        Quiero huir de ese recuerdo de soledad, porque es un volcán con su mechón de nieve. Pero esta mesa veteada y en ella tu cabello oscuro -que ahora peino con mis viejas manos- me llevaron sin remedio a recordar mi infancia.


María Elena Gómez (2011)


Imagen tomada de INTERNET


miércoles, 17 de agosto de 2011

ILAPSO

"Mujer en Contemplación" Salvador Dalí original en color

     Sufre de mutación cíclica y ahora está confinada en un letargo. Sus ojos, con mecánicas pestañas, ven sin ver sus lámparas nouveau.
       Se recoge y su tierra es una franja remota que desea olvidar en su  silencio.
      La tatúan sombras de cortinas con meandros de bolillo mientras abraza su libro de seda en lánguido sopor. Se niega a salir de esta jornada sentada en el sofá de cuero, ahí es intangible como aire suspendido y calmo.
        De pronto, advierte una grieta en el muro medianero y a través se ve a sí misma: espléndida la piel y rebelde la mirada, liberada en otra tierra.

María Elena Gómez (2011)

FORMA ALTERADA



       Veía mi esfera cuando de pronto escuché un muy suave sonido metálico como algo que se dobla, la revisé buscando la causa del casi imperceptible ruido y noté que había sufrido un pliegue inexplicable latitud norte, que al pasar al sur de donde se señala mi pueblo lo acercó a Puebla; era una arruga horizontal casi paralela al dobladillo que tiene mi globo en la cintura.
Estaba extrañada…en eso se arrugó pero ahora en sentido meridiano, se cruzaron las dos fallas y un minúsculo pedazo de esmalte cayó sobre la mesa, era una costrita azul que tenía un pequeño punto y algo de letras que no alcanzaba a leer…  ¿se cayó un algo de mar o… una nadita de tierra? Tomé mi lupa y me acerqué a verla sobre la mesa…I. de Pascua. ¡Se cayó de mi planeta la Isla de Pascua y su ribete de mar!
En tanto, mi globo seguía estremeciéndose y más arrugas se sumaban a los anteriores, unas iban de norte a sur, otras estrujaban al globo como un cincho, algunas más osadas no respetaban los meridianos ni paralelos y se cruzaban este/oeste o viceversa, era ser testigo de un enjambre de  pequeños terremotos. Mi globo al plegarse se achicaba…se fruncía… a esa hora León ya estaba a un paso del canal de Panamá en tanto sucedían más microscópicos sacudimientos, más dobleces, más rugosidades… la nieve austral comenzó a invadir el Amazonas; la cordillera del Himalaya pasó sobre la India ahogándose en el mar; Australia desapareció enterita en un gran encogimiento mientras Europa era sepultada bajo la arena del Sahara.
Quise girar el globo pero estaba tan deforme que chirriaba en sus ejes y tanto jalaba sus pivotes que amenazaba caerse. Escudriñé de nuevo el punto que señalaba mi ciudad: se hallaba en el hemisferio sur,  ¡nuevas coordenadas y fronteras!, al este Montevideo, al norte Cajamarca, al sur Parral y al oeste, ¡Oh! se cumplía nuestro sueño… ¡León a la orilla del mar! 
Finalmente logró mi globo escaparse de su arco de plástico con grados incluidos, cayó sin estrépito en la mesa y al ir rueda que no, hizo un último esfuerzo y abriéndose  por una línea al oeste de Samoa, se empezó a extender perdiendo su redondez, exhaló un metálico suspiro dejándose caer en lo que ahora era sólo simulación de curva desmayada y mansas arrugas. Su acomodo final fue tan dócil como el caer de una pluma.  Rescató a su isla perdida y pudo ser lo que siempre ha sido: un pañuelo.

María Elena Gómez (2010)